Lugares De Interés
Spinalonga
Por su estratégica situación en los tiempos venecianos, Spinalonga fue construida en 1579 para defender las invasiones al Golfo de Mirabello. Aparentemente infranqueable, la fortaleza fue tomada por los otomanos durante el tratado de 1715, unos 50 años más tarde de que el resto de la isla.
En la fortaleza se asentaron un creciente número de otomanos, llegando a 200 familias aproximadamente en 1880. Vivieron en ella hasta que el gobierno griego decidió convertir el islote en una colonia para los leprosos de Creta, que debían vivir en la isla en condiciones infrahumanas hasta el fin de sus días. Los enfermos renovaron las casas turco-venecianas, cuidaron de los cultivos y hasta criaron ganado. La vida era muy dura en aquellos tiempos (1930), los cuidados médicos se reducían a morfina y a la amputación de las partes afectadas, en operaciones que muchos de los pacientes no superaban.
Hacia el fin de la década de 1930 se llevo a cabo una desinfección que permitió a los familiares visitar a los enfermos. En los años 40 se construyó un hospital en el que se trataba la enfermedad con sulfamida, al final de esta década llegó la electricidad y unos años más tarde, en 1953, la medicina que permitió por fin tratar eficazmente la enfermedad. Los últimos leprosos volvieron a sus hogares en 1957 y la colonia se cerró.
Conforme pasaron los años, los leprosos formaron una pequeña comunidad entre ellos, casándose e incluso teniendo hijos, sanos, que les eran arrebatados y llevados a orfanatos por miedo a una posible infección. Vale la pena mencionar al doctor Grammatikakis, que durante 25 años (1924-1949) cuidó de estos enfermos sin infectarse. (Salidas hacia Spinalonga: Cada hora desde Agios Nikolaos; cada media hora desde Elounda y desde Plaka)
Museo Arqueológico de Agios Nikolaos
El Museo Arqueológico de Agios Nikolaos muestra hallazgos y piezas extremadamente interesantes de la Creta Oriental y Malia, y te transporta desde el periodo Neolítico hasta el Romano pasando por la civilización Minoica, Geométrica y la Clásica/Helénica.
El museo se levanta en lo alto de la ciudad, al lado del hospital, ofreciendo un jardín, limpio y deliciosamente perfumado gracias a sus aromáticos naranjos. El Museo Arqueológico de Agios Nikolaos es fácil de visitar; sus piezas están colocadas por orden cronológico e incluyen hallazgos encontrados desde la Creta oriental hasta Malia. Comenzando con el periodo Neolítico, te lleva hasta el periodo Romano pasando por la civilización Minoica, la Geométrica y la Clásica/Helénica.
En él se encuentra el cráneo del Atleta: encontrado en una tumba romana del siglo I en Potamos, Agios Nikolaos, la pieza está decorada con una corona de oro de hojas de olivo. A los pies del hombre se hallaron unos contenedores de bronce para aceite y strigil, usados ambos en la época por los atletas para lipiar y teñir la piel, lo que sugiere que el hombre pudiera haber ganado en alguno de los Juegos Olímpicos. La moneda de plata, encontrada en su boca, se colocó como pago a Ferryman Haron, responsable de llevaba a los muertos hasta el inframundo. La diosa de Myrtos es otra de las piezas de arte extraordinarias existentes en el museo, datada aprox en el 2500 ac; muestra una inusual figura acampanada que sostiene una jarra en sus brazos, comúnmente usadas en los rituales a la fertilidad.
Lago Voulismeni
Según cuentan historias fantásticas y parte de la población de Agios Nikolaos, se cree que el lago no tiene fondo. El investigador Jacques Cousteau buceó supuestamente hasta el fondo y no pudo encontrarlo. Se dice también que durante la II Guerra Mundial, soldados alemanes arrojaron tanques y cañones en él y nunca se encontraron, y que hace unos años, un camión cayó dentro por accidente y nunca se encontró.
En 1956, tras la última erupción volcánica, aparecieron de la nada peces provenientes del fondo del mar. Esto reforzó la teoría fantástica de que el lago podría estar de alguna manera conectado bajo tierra con el mar, o incluso con Santorini. ¡Uno nunca se aburre con los Cretenses! Se dice que el Capitán cretense Spratt lo midió en el siglo XIX y descubrió que tenía exactamente 64 metros de profundidad. ¡Seguro que tiene razón!.
El lago tiene varios nombres: Xepatoméni (“el que no tiene fondo”), Voulisméni (“el hundido”) y Vromolimni (“el lago con mal olor”). Este último tiene su base en que hasta 1867 contenía agua estancada que emitía mal olor, especialmente en verano, hecho que se solucionó cuando se construyó un canal que finalmente lo conectaba con el mar.
Panagia Kera / Kritsa
Kritsa es uno de los pueblos más antiguos y con más encantos de la zona. Famoso por sus bordados, tiene un encanto particular. Explore las callejuelas de su casco viejo, admire sus pequeñas iglesias y observe a las lugareñas bordando a las puertas de sus casas.
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Iglesia de Panagia Kera (Nuestra Señora María)
Justo antes de llegar a Kritsa, a la derecha, en un camino (se lee la señal “Panagia Kera”) se encuentra esta pequeña iglesia que contiene los frescos bizantinos mejor preservados de Creta. El edificio, de 600 años de antigüedad y rodeado de altos cipreses, tiene un aspecto exterior poco espectacular. Su interior, en cambio, está increíblemente cubierto de arriba abajo por frescos bizantinos pintados en los siglos XIII y XIV que representan con detalle y color multitud de escenas de la Biblia.
Los frescos más antiguos se encuentran en la cúpula y la nave que están dedicadas a Panagia y se construyeron en el siglo XIII. Representan la Anunciación, el Bautismo, el Levantamiento de Lázaro y la Entrada a Jerusalén. Tal y como dicta la escuela bizantina, sus personajes, pintados en colores oscuros, muestran un aspecto severo e inexpresión en sus rostros. Merece especial atención la bóveda, pues es ahí donde frescos como el de la Natividad y la Madre María se han conservado mejor.
En la columna noroeste, sin vínculo aparente con el resto de la obra, aparece una representación de San Francisco de Asís; su presencia se explica a la presencia veneciana en Creta de aquella época. El ala derecha –la izquierda data del s.XIV- está dedicada a Santa Ana, madre de María, y cuenta la vida de la virgen. Influenciada por la escuela cretense, dibuja los personajes con un claro estilo renacentista. Los frescos son sencillos y muestran rostros con emoción, pasión y drama.
El ala izquierda, pintada por otro artista, está dedicada a San Antonio. Representa la Segunda Aparición, el Paraíso y el día del Juicio Final. Con una buena combinación de colores, muestra expresiones poco cuidadas dando en general una impresión más oscura.
En la pared más occidental, situado en una esquina cerca del Castigo a los condenados, destaca una representación de Georgio Mazizani, el mecenas de la iglesia, junto a su mujer y a su hijo.
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Kritsa
Tras esta parada religiosa, continúe un kilómetro más hasta llegar a Kritsa, uno de los pueblos más antiguos y con más encantos de la zona. Mayormente conocido por sus bordados, tiene un encanto particular. Recorra sus callejuelas, admire sus iglesias y observe a las ancianas del lugar realizar sus bordados a las puertas de sus casas. Haga un descanso en una de las cafeterías de la plaza o pruebe el “kafenío”.
Meseta de Katharo
Dieciséis kilómetros al oeste de Kritsa, a una altitud de 1150 m, se encuentra la meseta de Kritsa. Más pequeña que la meseta de Lassithi, ocupa una superficie de unas 6.000 hectáreas, cubiertas por viñedos, huertos, cultivos de cereal y grandes rebaños de ovejas y cabras.
Lato
Lato fue una de las ciudades más importantes y con más poder económico durante la Creta dórica (1100 -700 ac). Visítela y déjese cautivar. El yacimiento Arqueológico de Lato data del periodo dórico de Creta y ofrece una bonita panorámica del área y de parte de Agios Nikolaos. Lato, que debe su nombre a Leto, la madre de Apollo y Artemis, se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Creta dórica, aunque se cree que ya existía antes de la invasión de los Dóricos. Está construida entre dos colinas, en un lugar que la protegía de posibles ataques pero a su vez le regalaba una maravillosa vista sobre la bahía de Mirabello. El puerto de la ciudad se llamaba Lato pros Kamara (hoy en día Aghios Nikolaos), tan emergente en el siglo II d,c que el centro administrativo fue transferido allí, por lo que Lato comenzó gradualmente a ser abandonada. Antes del fin del siglo III a.c, los habitantes de Lato se adhirieron a la Liga de las ciudades Cretenses y comenzaron a compartir las mismas leyes. Sin embargo, este hecho no impidió que continuaran la lucha contra la ciudad vecina de Olous a causa de las fronteras.








